Carbón, el último combustible fósil.

En el contexto energético actual el petróleo y el gas natural son recursos limitados, con una distribución geográfica desigual. Con las reservas existentes y estimando el ritmo de crecimiento del consumo mundial de energía (un 53% hasta 2030), se prevé un incremento sustancial continuo del precio tanto del petróleo como del gas natural en las próximas decadas, llegando a ser ambos recursos inaccesibles para gran parte del planeta en un plazo de 50 años.

En este panorama energético, el carbón aparece  el combustible fósil de mayor proyección, puesto que las reservas, estimadas en casi un billón de toneladas garantizan su uso durante varios cientos de años. Además la distribución geográfica de yacimientos de carbón es bastante uniforme. Sin embargo, este combustible presenta algunos problemas técnicos y ambientales para su utilización como combustible en producción de energía eléctrica. Por una parte, al ser un combustible sólido el ritmo de combustión es más lento que combustibles líquidos derivados del petróleo. Para solucionar este problema se está investigando la gasificación de carbón pulverizado para dar lugar a un gas formado principalmente por CO y H2 como especies combustibles, seguida por la combustión de ese gas de síntesis. Alternativamente, se plantea la posibilidad de quemar directamente el carbón en un ambiente rico en oxígeno.

Por otra parte la combustión de carbón aumenta las emisiones de CO2 respecto a combustibles derivados del petróleo o el gas natural. Por tanto, para poder utilizar el carbón como combustible para producción de electricidad es necesario desarrollar tecnologías de captura y secuestro de CO2  y su implantación en la etapa de post-combustión. Además, el carbón tiene un alto contenido en azufre, por lo que requiere una limpieza de gases posterior a la combustión para eliminar los óxidos de azufre formados. La utilización de oxígeno puro en la combustión de carbón, el secuestro de CO2 y la limpieza de gases producto de la combustión son procesos costosos y críticos para la viabilidad económica de plantas de producción eléctrica con carbón.

Un manejo adecuado de este combustible, aplicando tecnologías limpias, puede contribuir a limitar la dependencia de los productos derivados del petróleo, facilitando la transferencia hacia otras formas de energía.

Para obtener más información , puede visita la web del Departamento de Energía del gobierno de Estados Unidos, para obtener más información de las tendencias en materia energética. La Comunidad de Madrid cuenta con un programa de investigación en Combustión limpia, en la que están involucradas varias universidades (Universidad Politécnica de Madrid, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad de Zaragoza), y el Ciemat.

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3 respuestas a Carbón, el último combustible fósil.

  1. anacleta dijo:

    su pagina no sirve ni para mierda…

  2. DIANA dijo:

    holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

  3. anonimo dijo:

    esto es una mierda!!!!

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